jueves, 1 de abril de 2010

LA PASCUA

El tiempo parece detenerse, simplemente porque en estos días uno no tiene la urgencia de llegar a tiempo al trabajo.
Desde que tengo memoria, y lamentablemente solo es memoria de trabajos pendientes, esperaba la llegada de la Semana Santa con el convencimiento de que iba a utilizar los días y sus horas para completar las tareas pendientes.
También realizaba algún acto de contricción, porque entonces y ahora me reconozco como católica.
Algunos años me he llenado de genuina tristeza.
He llevado a mis hijas a las iglesias en Viernes Santo.
Y así llegaba el Domingo de Pascua, oportunidad en la que solíamos reunirnos en familia.
Esa reunión no se hará en este año. Porque este tiempo de nuestras vidas es distinto.
También será distinta la Pascua.
Eso.